Hoy una receta para el día día: acallar a el niño porculero de tu barrio. Porque los niños no paran de moverse, de llorar y de gritar, así que aqui teneis. Necesitais:
- Una bolsa de chucherias
- Una sotano lugubre (si conseguis uno con una luz parpadeante, mejor)
- Mucho coraje
- Y nuestro inestimable amigo: el trozo de cuerda
Para la preparación::
1 Le decimos al hijo del vecino de arriba "Mira que cosa tan rica tengo"
2 Llevar al contento niño con sus chuches al sotano
3 Se le ata a la silla con un poco de ayuda
4 Le das de ostias hasta que te duela la mano
5 Amenazar con matarlo si dice algo.
Ya veras como no te vuelve molestar, Y si te denuncia alega enfermedad mental ¡De nada!
¿ Esta tontería te parece poco? Prueba aquí. Es casi lo mismo
domingo, 21 de marzo de 2010
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